Artrosis

artrosis

La artrosis u osteoartritis es una enfermedad lentamente progresiva que afecta a una o varias articulaciones. Constituye la patología articular más frecuente pudiendo comprometer columna, manos, caderas, rodillas, hombros y pies.

Si se analiza la edad de aparición, se encuentra que en una gran mayoria de los pacientes el diagnóstico se realiza aproximadamente a los 50 años, existiendo pacientes con desarrollo temprano de la enfermedad ya a los 30 años. La presencia de artrosis en jóvenes dependera de la existencia de factores hereditarios, obesidad, factores mecánicos (displasias, antecedentes traumáticos, deportivos u ocupacionales), metabólicos (acromegalia, hemocromatosis, diabetes) y de artropatías inflamatorias crónicas (artritis reumatoidea, artritis psoriática). La incidencia y prevalencia de artrosis aumenta con la edad, siendo de más del 80% en mayores de 75 años, y es más frecuente en las mujeres.

La base del desarrollo de la artrosis es el cartílago articular, tejido avascular y aneuronal que recubre los extremos oseos articulares, brindando absorción y transmisión de energia mecánica y resistencia al desgaste. El cartílago articular se nutre por medio de arteriolas subcondrales y de líquido sinovial por un fenómeno de comprensión / descompresion alternante durante los mvimientos articulares.
Entonces, una inmovilidad auticular o aumento prolongado de la presion sobre el cartílago llevara con el tiempo al desarrollo de una artrosis. El cartílago aurticular normal se halla en un equilibrio constante entre una fase destructiva o de degradación y una fase de reparación. La ruptura de este balance entre síntesis y degradación conducira a la aparicion a la aparicion de osteoartritis.

El dolor es el principal síntoma de la artrosis y sus causas son varias: aumento de la presión intraósea; sinovitis; distensión de ligamentos, cápsulas y tendones; bursitis y tendinitis; periostitis; hipotrofia muscular, y dolor referido (pacientes con artrosis de cadera pueden presentar dolor referido en rodilla o la artrosis cervical lo puede presentar en hombros, antebrazos y manos). Otros síntomas son: rigidez, articular (generalmente presente al iniciar el movimiento y después de un período de reposo o inactividad articular), deformidad articular (agrandamiento de una o varias articulaciones), limitación articular (llegando a afectar la marcha y las actividades de la vida diaria), sensación de inestabilidad o inseguridad para la marcha (provocada por hipotrofia muscular e inestabilidad ligamentaria) y el movimiento articular puede acompañarse de un crujido (audible o palpable) gene-ralmente en articulaciones grandes.

El diagnostico clínico-radiológico de la artrosis habitualmente no ofrece dificultades. La utilización de técnicas imagenologicas es de fundamental importancia para evaluar la progresión de la enfermedad, el diagnóstico diferencial y la respuesta al tratamiento. En la radiología, el hallazgo de un pinzamiento articular asimétrico, esclerosis del hueso subcondral, quistes subcondrales y osteofitos marginales es característico.
Otras técnicas que pueden ser útiles son la tomografía computada, la ecografía y la resonancia magnética. La negatividad de los datos de laboratorio es de interés para excluir otras enfermedades que pueden coexistir o ser casuales de la artrosis. Igualmente, el análisis del líquido sinovial obtenido por puncion articular es a veces necesario para el diagnóstico diferencial.

El tratamiento de un paciente con osteoartritis incluye la educación del mismo acerca de la enfermedad que padece, la corrección de los factores predisponentes o que colaboran en la progresión de la patología, el uso criterioso de medicamentos por vía oral, intramuscular, transdérmica o intraarticular y una adecuada terapia física con ejercicios.
Este plan puede disminuir el dolor, mantener o mejorar la movilidad articular y limitar la discapacidad funcional.
Cuando este tratamiento no cumple su objetivo la cirugía debe tenerse en cuenta.