Hipertiroidismo

Se denomina así al cuadro clínico causado por el exceso de hormonas tiroideas en sangre. Normalmente la glándula tiroides produce T4 y T3, estas hormonas son responsables de regular en gran medida el nivel del metabolismo en el organismo.

El aumento de las hormonas tiroideas puede deberse a una producción exagerada de las mismas por parte de la tiroides o menos frecuentemente, el exceso puede deberse a la liberación masiva de hormonas previamente almacenadas en la glándula como consecuencia de un proceso inflamatorio en general transitorio. Por último, el  tratamiento con dosis de  Levotiroxina superiores a las necesarias puede condicionar la aparición de síntomas de hipertiroidismo  en pacientes hipotiroideos tratados.

Al igual que el hipotiroidismo, afecta más frecuentemente a las mujeres que a los hombres. La edad de presentación de los síntomas varia, y depende en general de la causa del hipertiroidismo.

La Enfermedad de Graves es la forma más frecuente de hipertiroidismo y se presenta en mujeres y menos frecuentemente hombres, adultos jóvenes. Se debe a la existencia de auto anticuerpos dirigidos contra el receptor de Tsh (hormona hipofisaria que regula la síntesis de T3 y T4). Estos anticuerpos producen un estímulo anormal y  continuo para la fabricación de estas hormonas resultando en exceso de las mismas.

En las personas de edad más avanzada el exceso de producción de  hormonas responde a otros mecanismos, ya sea la existencia de un nódulo que de manera autónoma fabrica hormonas tiroideas  o a la existencia de grandes bocios (aumento de tamaño de la tiroides)que se autonomizan. Si bien menos frecuente también pueden existir pacientes de este grupo etario con Enfermedad de Graves y contrariamente pacientes jóvenes con nódulos hiperfuncionantes.

En todos los casos debe considerarse como diagnóstico diferencial a los distintos tipos de tiroiditis (liberación excesiva de hormonas previamente fabricadas). Estas pueden estar causadas por distintos tipos de agresiones dirigidas a la glándula, entre ellas virales, medicamentosas y agresiones físicas, estas  últimos de manera menos frecuente.

Existen características del cuadro clínico y los antecedentes  que orientan hacia uno u otro diagnostico. Sin embargo, la mayor parte de los síntomas son comunes en las distintas formas de hipertiroidismo. Entre los más frecuentes se encuentran el aumento de la temperatura de la piel , sudoración excesiva, intolerancia al calor, nerviosismo, aumento del apetito, taquicardia, palpitaciones, fatiga, debilidad muscular, pérdida de peso , diarrea o aumento frecuencia de deposiciones, alteraciones menstruales.

El diagnostico es clínico y bioquímico e incluye el examen físico general donde suele constatarse aumento de la frecuencia cardiaca, eventualmente aumento de la tensión arterial, temblor fino de parpados y extremidades. El examen de la región anterior del cuello permite obtener información acerca de la causa del aumento de hormonas tiroideas en algunos casos, la presencia de bocio o palpación de una formación nodular permite sumado a otras características orientar el diagnóstico.

La oftalmopatía es patrimonio de la enfermedad de graves y  consiste en la protrusión de ambos globos oculares, muchas veces asimétrica, a esto se suman signos de inflamación como el edema o hinchazón peri orbitaria y el enrojecimiento de la conjuntiva del ojo. Estas alteraciones se deben también a la presencia de los anticuerpos antes mencionados.

La sospecha clínica debe confirmarse con un examen de laboratorio donde se determinen los niveles de TSH, T4  y T3 y de ser posible la determinación de anticuerpos ( ATPO, TRAB ) , junto con una rutina de laboratorio que incluya hemograma y hepatograma. Otros estudios como ecografía tiroidea o centellograma tiroideo pueden ser necesarios para establecer el diagnostico etiológico.

Existen distintas modalidades de tratamiento, la elección del mismo depende de la causa del hipertiroidismo y las  características del paciente. Sin embargo, existen recomendaciones generales para todos los pacientes hipertiroideos. Entre ellas, evitar el ejercicio físico extremo, exposición a altas temperaturas, protección de los ojos con lentes oscuros, evitar el cigarrillo, evitar el consumo excesivo de alcohol, mantener una dieta rica en proteínas. También como parte de las medidas generales se  utilizan drogas betabloqueantes como el propanolol o el atenolol para disminuir la frecuencia cardiaca y el temblor. Una vez alcanzados niveles normales de hormonas tiroideas están son discontinuadas.

Existen en la actualidad tres alternativas de tratamiento para el hipertiroidismo, el tratamiento con drogas antitiroideas, la utilización de iodo radioactivo y la cirugía. Otros menos frecuentes pueden ser necesarios en pacientes seleccionados como el litio, glucocorticoides.

En nuestro país en general el tratamiento de primera línea es la utilización de drogas que bloquean la síntesis de hormonas tiroideas. Este grupo de drogas está formado por el propiltiouracilo, metimazol y mercaptoimidazol, en nuestro país disponemos de metimazol. El tratamiento debe ser cuidadosamente monitoreado y en general se plantea una duración de tratamiento entre 12 y 18 meses para lograr mejores tasas de remisión de la enfermedad tras la suspensión del mismo. Entre los efectos adversos de este grupo de drogas se encuentra la disminución de los glóbulos blancos, por lo tanto el control de los mismos durante el tratamiento es mandatorio. En general es el tratamiento de elección en pacientes con Enfermedad de Graves en Argentina.

El tratamiento con iodo radioactivo es utilizado en pacientes que fallan al tratamiento médico, o que presentan contraindicaciones para la utilización de estas drogas. Sin embargo es de elección en pacientes con bocios hiperfuncionantes. Está contraindicado en niños y embarazadas. En Estados unidos es utilizado como primero línea también en pacientes con Enfermedad de graves.

Por último, la cirugía es en nuestros días reservada para pacientes con hipertiroidismos refractarios al tratamiento, o en casos de bocios muy grandes con compromiso de estructuras de la región como tráquea o esófago, o ante sospecha de malignidad en la glándula.