Hipotiroidismo

tiroidesEl hipotiroidismo significa disminución del funcionamiento de las tiroides, que es una glándula situada en la base del cuello, que cumple múltiples funciones, siendo las más importantes
las relacionadas con el metabolismo y el funcionamiento del sistema nervioso y del corazón.
Es una afección más frecuente en las mujeres, aunque también puede ocurrir en hombres. Puede presentarse en cualquier momento de la vida, pero su frecuencia va aumentando con la edad.

El mal funcionamiento de la glándula tiroides puede deberse a una alteración primaria de la misma (99% de los casos) o a que no es adecuadamente estimulada por la hipófisis (que es otra glándula que comanda el funcionamiento de la mayoría de los ejes hormonales), que libera la hormona tirotrofina o TSH, que estimula el crecimiento y el funcionamiento tiroideo. La causa más frecuente de la afección primaria de la tiroides es la tiroiditis de Hashimoto, que es una inflamación de la tiroides producida por anticuerpos dirigidos contra ella generados por el propio organismo. Este fenómeno generalmente es asintomático (no duele), hasta que tiempo después se manifiesta el menor funcionamiento de la tiroides. La predisposición a fabricar estos anticuerpos se hereda, y es por eso que muchas veces existen antecedentes familiares de enfermedades tiroideas.
Otras causas frecuentes de afección primaria de la tiroides son cirujías de la misma, tratamientos con yodo radiactivo, alteraciones congénitas de la síntesis de hormonas tiroideas e insuficiente ingesta de yodo. La disminución de la producción de hormonas tiroideas como consecuencia de trastornos de la hipófisis puede deberse a tumores, cirugías o hemorragias de la hipófisis, entre otras causas.

La aparición de los síntomas de hipotiroidismo generalmente es gradual, y por eso son subdiagnosticados y se le atribuyen a otros motivos (“mucho stress”, “mucho trabajo”, “la menopausia”).
Inicialmente se presentan cansancio, depresión, sueño, dificultad para bajar de peso, alteraciones menstruales, piel seca, caída de cabello, fragilidad de uñas, aumento del colesterol, constipación, intolerancia al frío o retención de líquidos.
La tiroides puede ser de tamaño normal o agrandarse (bocio) porque la hipófisis intenta compensar la insuficiente producción de hormonas tiroideas estimulándola más. Puede existir uno o varios de estos síntomas asociados, según la persona y la severidad del cuadro. Si el hipotiroidismo no se diagnostica y no se trata, los síntomas se van acentuando y se puede perturbar seriamente el funcionamiento nervioso y cardíaco.
El diagnóstico es sencillo. En general basta con medir la tirotrofina en sangre. Esta es la hormona que más precozmente se altera en el hipotiroidismo: aumenta porque la hipófisis percibe que se ha reducido la producción de hormonas tiroideas, y entonces la estimula más, normalizándola. Por eso, si la tirotrofina es normal, salvo situaciones particulares, queda descartado el diagnóstico de hipotiroidismo. Las hormonas tiroideas -T4 o Levotiroxina y la T3 o triodotironina- se reducen mucho después, cuando el aumento de la estimulación por la tirotrofina ya no es suficiente.

El hipotiroidismo en general es permanente una vez que se ha establecido, pero es de muy fácil solución. Se administra Levotiroxina en forma de comprimidos, con lo que se normalizan los niveles de hormona tiroideas en sangre. Este tratamiento es muy sencillo, pues se toma una sola vez al día, antes del desayuno, y muy bien tolerado, sin efectos perjudiciales cuando es apropiadamente supervisado por el médico (recuerde que la Levotiroxina es una sustancia natural, que todos tenemos circulando en nuestro organismo y que es vital para su funcionamiento). La única precaución que hay que tener es progresar la dosis lentamente e identificar la que es ideal para cada persona. La normalización de los dosajes no es inmediata, pues al eje tiroideo tarda alrededor de 2 meses en llegar a un nuevo equilibrio. Una vez que se ha individualizado la dosis óptima de Levotiroxina para cada persona, los controles se pueden espaciar cada 6 meses, pues en general la respuesta al tratamiento se mantiene estable, pero puede haber pequeñas variaciones.