Nutrición

El Area de Nutrición funciona en la Institución desde 1992 y cuenta actualmente con 5 Licenciadas en Nutrición quienes llevan a cabo diferentes actividades, tanto a nivel asistencial, comunitario, docencia e investigación.

Tratamientos dietoterápicos específicos para todas las patologías relacionadas con la nutrición tanto en adultos como en niños y adolescentes.

  • Alteración del Estado Nutricional (Bajo Peso, Sobrepeso y Obesidad)
  • Trastornos de la Conducta Alimentaria
  • Patologías Metabólicas (Diabetes, Afecciones Renales, Osteoporosis)
  • Enfermedades Cardiovasculares (Hipertensión Arterial y Dislipidemias)
  • Patologías Digestivas (gástricas, intestinales, hígado, vesícula y páncreas

Valoración de la composición corporal:

La composición corporal se modifica con la edad y cada vez más son numerosos los estudios que demuestran que la masa grasa es la principal determinante de la densidad mineral ósea en mujeres premenopáusicas.

En la actualidad, el interés por estudiar la composición corporal de la población, se debe a las consecuencias adversas que produce la grasa corporal elevada en la salud, y por que se considera que esa cantidad de grasa es un marcador de riesgo para la aparción de diversos padecimientos crónico-degenerativos como la obesidad, la diabetes, la hipertensión arterial y las dislipidemias.

El análisis de la Impedancia Bioleléctrica o Bioimpedancia, es uno de los métodos más utilizados en la determinación de la medición corporal. Es una técnica relativamente simple, económica, fácil de realizar, no invasora y que involucra el manejo de un equipo portátil. Es de alta reproductibilidad y tiene aplicación en la práctica clínica y en el campo de la investigación, al determinar en sus resultados tres componentes corporales: masa grasa, masa magra o muscular y volumen residual o agua.
Es un método ideal para diferenciar la masa grasa de la libre de grasa en pacientes con leve sobrepeso, deportistas, adolescentes y mujeres perimenopáusicas, situaciones todas donde existe normalmente una modificación del peso corporal y resulta interesante diferenciar cuál de los componentes corporales es que ha sufrido la variación.

Nutrión y Obesidad:

En las últimas dos décadas se incrementó la prevalencia de obesidad drásticamente. Esta situación se extiende tanto a los países desarrollados como en vía de desarrollo, alcanzando la magnitud de epidemia a nivel mundial.
La Obesidad ya es vista como un problema serio para la Salud Pública. Ha dejado de ser una condición estética, para convertirse en un factor de riesgo para la salud: afecta a casi todos los aspectos de la vida de la persona, no sólo a su salud, sino también a su autoestima y a su bienestar social.

Esta enfermedad constituye un factor de riesgo mayor para las consideradas enfermedades crónicas no transmisibles, tales como enfermedad cardiovascular, hipertensión arterial, dislipemias, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cánceres.
Por otra parte, muestra asociación, tanto con factores genéticos como familiares, sugiriendo una susceptibilidad individual que interactúa con un medio ambiente adverso para originar la ganancia de peso.

El efecto combinado de la obesidad y las enfermedades relacionadas, en realidad es tan grande o tal vez más grande que el del tabaquismo, y se necesita enfocar el problema con el mismo grado de preocupación y fuerza.

Los pilares para el abordaje de esta patología son básicamente tres:

1) Alimentación:
Se debe pensar en llevar a cabo una reducción calórica adecuada a cada persona, para lograr un balance calórico negativo y permitir el consumo de los depósitos adiposos.
El plan de alimentación deberá ser individual y personalizado, de manera de poder llevarlo a cabo a largo plazo, para obtener adherencia y resultados en el tratamiento.
Se debe pensar no sólo en reducir el ingreso calórico, sino también en mejorar la calidad de la alimentación brindada, como una forma de prevenir complicaciones.
Es decir que se buscará brindar una alimentación saludable y que otorgue saciedad al paciente.

2) Terapia conductual:
Este pilar es fundamental en el tratamiento de la Obesidad. Si no se logran realizar cambios de hábitos alimentarios, modificación de conductas, y la incorporación de una nueva forma de comer, está comprobado que una vez que el obeso llega al peso meta, recupera inmediatamente el peso perdido, volviendo al punto inicial del tratamiento.
Se debe lograr que el paciente tenga una participación activa en el tratamiento.
Que no sea un receptor pasivo, siendo esto totalmente contraproducente para
que se produzca el proceso de cambio.

3) Actividad Física
El ejercicio físico practicado en forma regular incrementa el número de calorías metabolizadas como grasa, con lo cual se logrará un balance calórico negativo y el compartimento graso disminuirá en tamaño rápida y significativamente.
Estos cambios se observan si el ejercicio es acompañado por una alimentación adecuada.
Todo plan de actividad física debe ser individualizado, logrando que resulte útil, atractivo y practicable. Si no se lleva a cabo en forma sostenida en el tiempo, no se obtienen resultados a largo plazo.
La mayoría de los obesos deben comenzar su plan de actividad física con un mínimo razonable para que no sufran lesiones. Idealmente se iniciará con una caminata a paso tranquilo y progresivamente, a medida que pierdan peso y aumente la capacidad cardiorrespiratoria, se podrá agregar mayor tiempo e intensidad y variar el programa en forma adecuada a cada individuo.
Se debe además recomendar volverse más activo en la vida diaria (usar escaleras en reemplazo del ascensor, sentarse menos, estacionar más lejos el automóvil o tomar el medio de transporte en un lugar más alejado).

Cuáles son los beneficios de la Actividad Física?

  • Aumenta el Gasto Calórico
  • Aumenta la Termogénesis
  • Facilita la movilización de lípidos y su oxidación de los depósitos.
  • Disminuye la masa grasa y conserva o aumenta la masa magra.
  • Disminuye otros Factores de Riesgo Cardiovascular y Metabólicos.
  • Requiere menor restricción calórica en la alimentación

En general el tratamiento del obeso debe basarse en un programa integral para el descenso de peso. Siempre debe estar asociada la dietoterapia, el ejercicio físico y la terapia conductual. De esta forma se logra mayor adherencia al tratamiento, menor abandono y menor número de recaídas.

Las grasas buenas en la alimentación:

Las grasas suelen ser considerados componentes negativos en la alimentación diaria. Sin embargo, en una correcta y balanceada alimentación se deben incorporar grasas consideradas buenas, entre las que se encuentran:

Monoinsaturadas: previenen enfermedades cardíacas, disminuyen la proporción de colesterol negativo y aparecen en el aceite de oliva.

Omega 6 y 3: presentes en el aceite de soja y en el de maíz. En el organismo, colaboran en la elaboración de hormonas, disminuyen la presión sanguínea y ayudan en el funcionamiento del sistema inmunológico, por lo que son de vital importancia a la hora de prevenir enfermedades. También en cuanto al bienestar estético, sus resultados se notan sobre el acné, ya que permiten una disminución notable de piel grasa.

El pescado contiene omega 3 y es uno de los alimentos más recomendados para contribuir en una mejor nutrición. Lo ideal es comerlo al menos dos veces a la semana.

 El objetivo principal de la grasa en sangre es proveerte de energía para realizar las tareas diarias, sin ningún riesgo de sentirse débil. Además es útil para mantener la temperatura corporal.

Pero no hay que confundir la necesidad de ingerir grasas buenas con la de grasas malas. Las grasas malas en sangre son las que aumentan el colesterol y, en consecuencia, tapan las arterias, dificultan la circulación sanguínea y hacen subir de peso, sin nutrirte  convenientemente. Los ejemplos de alimentos con exceso de grasas malas son: snacks, comida chatarra (salchichas, hamburguesas), manteca, comidas fritas, postres. Esto no quiere decir que esté prohibido su consumo, aunque sí se debe limitar a no más de una porción por semana.

La moderación es la clave para verse bien y estar saludable. En el verano, con el calor alimentarse en base a frutas y verduras, carnes magras y pescado conseguirá un estado de salud pleno. Incluso, las grasas buenas hacen su aporte en el estado de ánimo.